El País de Nomeacuerdo es un documental a caballo entre el cuento de hadas clásico y la comedia musical.
Las entrevistas y los puentes de imágenes documentales, dan cuenta de que a través de la historia, y del paso de los gobernantes el discurso ha sido -y sigue siendo- siempre el mismo.
Los musicales, explican (por la letra de las canciones y la puesta en escena) por un lado, la verdadera esencia melancólica del porteño y por otro el constante trabajo de los artistas tratando de concienciar al pueblo y denunciar el horror y el olvido como una forma de injusticia.
Esta es la historia de un pueblo optimista y amnésico que al menor atisbo de luz es dado a olvidar el dolor producto de la repetición de sus errores en las urnas o el de ir a golpear las puertas de los cuarteles, para lanzarse a festejar esperanzado: Un dudoso mundial de fútbol, una guerra con Inglaterra, la venida de la democracia, etc.
Y así, entre dolor y festejo, esperar ese prometido futuro de abundancia.